Algunas preguntas —urgentes— sobre la selectividad de este curso

Una de mis alumnas lo calificaba hace unos días de “falta de respeto” y no parece que le falte razón. Estamos casi en diciembre. En un curso como 2º de Bachillerato, que tiene que estar despachado a mediados de mayo, es casi un tercio del año escolar. Por eso, seguir como seguimos, en todo lo relativo al proceso de acceso a la Universidad es muy difícil de aceptar y de lidiar, y, incluso después después del acuerdo de ayer, se hace imprescindible que se despejen todas las dudas.

Hay mucho que aclarar. En apenas unos meses hemos tenido un Real Decreto (en julio), una Orden Ministerial (que debe salir antes del 30 de noviembre y que cuando se redacta este texto aparece todavía como proyecto en la web del Ministerio) y, desde hace unos días, un borrador de Real Decreto-Ley del que algo vamos sabiendo por los medios y por algún comentario del ministro. El Real Decreto de julio y el proyecto de Orden Ministerial desarrollan lo fijado en la LOMCE; el borrador de Real Decreto-Ley lo desmonta. ¿Entonces? Tras la reunión de ayer de la sectorial, queda definitivamente desmontado el sistema de evaluación final de Bachillerato diseñado en la LOMCE y se vuelve al modelo de acceso a la Universidad anterior. Confiemos en que la ojalá inminente concreción del acuerdo resuelva las dudas que aún tenemos pendientes de aclarar.

Necesitamos respuestas para unas cuantas preguntas y las necesitamos con urgencia. Hay muchas más, pero estas que se enuncian a continuación —al menos las ocho primeras— son esenciales para dar un mínimo de seguridad a los alumnos que se van a jugar su admisión en la Universidad a lo largo de los próximos meses, a sus profesores y a sus familias.

  1. ¿De cuántas materias se van a examinar los alumnos? Desactivado, como parece, el despropósito de obligarles a examinarse de Filosofía de primer curso, decir que se van a examinar solo de las troncales de segundo curso resulta incompleto. Por una parte, lo de las cuatro troncales generales no parece ofrecer dudas, pero, ¿qué pasa con las de opción? ¿Solo dos? ¿Como mucho dos? ¿Al menos dos? En el modelo anterior, los alumnos se examinaban obligatoriamente de cuatro materias en la fase general y podían elegir hasta un máximo de cuatro en la específica. ¿Se va a mantener esa flexibilidad?
  2. ¿Qué pasa con la lengua extranjera? Hasta el curso pasado, si un alumno había cursado como primera lengua extranjera —pongamos por caso— inglés, podía, si quería, examinarse de otra aunque no la hubiera cursado ni siquiera como segunda lengua extranjera; se podía escoger libremente entre inglés, francés, alemán, italiano o portugués. ¿Y ahora?
  3. ¿De verdad un 40 % de la prueba de lengua extranjera va a ser oral? Después de años aparcando la evaluación de la comprensión y la expresión orales, soltar a estas alturas (en las matrices de especificación del proyecto de Orden Ministerial) que lo oral puede llegar a pesar un 40 % en la prueba de lengua extranjera suena —como casi todo en esta historia— a improvisación. Es verdad que la enseñanza de una lengua extranjera debe incluir la adquisición de estas destrezas, pero es un tipo de prueba muy específica que requiere un entrenamiento también muy específico y que lleva su tiempo. Y eso sin hablar de los recursos personales y materiales necesarios para poner en práctica la medida.
  4. ¿Se podrán examinar de materias troncales de otra opción? Hasta ahora sí podían: no era extraño, por ejemplo, que un alumno de la modalidad de Ciencias cursara como optativa Economía de la Empresa (de la modalidad de Ciencias Sociales) y se examinara de ella en la PAU. ¿Lo podrán seguir haciendo? Si se les permitiera, ¿sería a costa de una troncal de su modalidad o podrían, como preguntaba antes, examinarse de más de dos?
  5. ¿Se podrán examinar de materias no cursadas? Podían hacerlo y no solo con la lengua extranjera; un par de ejemplos: alumnos de Ciencias que se presentaban a Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales o estudiantes avanzados de conservatorio que elegían examinarse de materias del Bachillerato de Artes (como Análisis Musical o Lenguaje y Práctica Musical) aunque no estuvieran matriculados en esa modalidad. ¿Podrá seguir haciéndose?
  6. ¿Qué pasa con los parámetros de ponderación utilizados para la nota de acceso? Por lo que vamos oyendo, parece lógico pensar que lo que antes se aplicaba a las materias de la fase específica ahora va a aplicarse a las troncales de opción. Pero, si es así, ¿qué ocurrirá con la cuarta troncal general, que es propia de la modalidad cursada? Hablamos, según la modalidad, de Matemáticas, Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales, Latín y Fundamentos del Arte. ¿No se va a contar para componer la llamada nota sobre 14? ¿En serio? ¿Vamos a tardar mucho tiempo en saberlo? ¿Hay alguien trabajando ya en la actualización de esas tablas que relacionan títulos de grado con parámetros de ponderación?
  7. ¿Quién va a organizar finalmente las pruebas? Todo parecía indicar que ya no iban a ser las Universidades, sino las Administraciones educativas las que iban a organizar los exámenes. Pero la incertidumbre ya lo abarca todo. Si es verdad que ahora lo que se quiere es que el procedimiento se parezca mucho a la antigua PAU (las antiguas pesetas, la antigua Convergència, la antigua selectividad…), ¿seguirán siendo las Universidades las encargadas? El acuerdo del lunes devuelve la selectividad a la Universidad, pero nos siguen inquietando las mismas preguntas. ¿Están ya preparándose las pruebas y todo el complejísimo despliegue que lleva consigo organizarlas? Otros años a estas alturas, los profesores de 2.º de Bachillerato ya habíamos sido convocados a reuniones informativas en nuestra Universidad (hablo del distrito de Madrid). ¿Sigue existiendo la figura del coordinador de materia? ¿Quién nos va a convocar, quién nos va a informar?
  8. ¿Cuánto van a tener que seguir esperando alumnos y profesores para conocer los modelos de examen? Lo que se juegan los alumnos en estas pruebas no es cualquier cosa. Todo lo que llevamos oyendo en los últimos años (empezando por la estupidez aquella de los 350 ítems) no hace sino generar incertidumbre en el peor de los momentos: elección múltiple, semiabiertas, abiertas… pero nada definitivo, nada en lo que basarse. El año pasado, los mismos coordinadores de materia que ya nos habían reunido en el primer trimestre nos habían hecho llegar a principios de curso los modelos de examen y los criterios de corrección.
  9. ¿Hay algún abogado en la sala? El artículo 8.3 de la Constitución (está en el título preliminar, que no es precisamente cualquier sitio) garantiza la seguridad jurídica. ¿Sería imposible que, ante un mal resultado en su acceso a la Universidad, un alumno fundamentara un recurso en la ausencia prácticamente total de seguridad jurídica a lo largo de todo el proceso, desde la elección de materias al matricularse para segundo curso hasta la misma ponderación de sus resultados en las pruebas? No sé si en términos estrictamente jurídicos será aplicable; pero sí sé que, en términos académicos, la situación en la que estamos estudiantes y docentes se llama indefensión . Yo hablaba de indefensión para definir la situación en la que estamos estudiantes y docentes; es verdad que el resultado de la reunión del lunes tranquiliza algo, pero muchas de las preguntas que se planteaban aquí siguen aún sin una respuesta que necesitamos como agua no de mayo, sino de diciembre.

¿Tiempo más que suficiente?

Hemos leído en los últimos días en distintos medios que el Ministerio de Educación ha rechazado la oferta de los rectores de las universidades de prorrogar un año más la prueba de acceso a estudios universitarios de grado.

pantallazo_sigmaLos que tenemos responsabilidades directivas y de orientación en Bachillerato llevamos muchos meses nadando en una incertidumbre absurda. Desde que hace un año por estas fechas nos presentamos ante nuestros alumnos de 4.º de Secundaria y sus familias para presentarles el nuevo Bachillerato, hemos tenido que repetir mil veces la misma respuesta ante una pregunta que se nos ha planteado constantemente: «ni idea, no tenemos ni idea de los detalles de la evaluación final de Bachillerato».

Pronto apareció la broma aquella de los «350 ítems», que convertiría el acceso a la Universidad en una prueba con formato de test. La broma la confirmó en la Comunidad de Madrid la propia Consejería en una reunión con directores de centros.

Pero resulta que el último responsable de todo esto se marchó a París —con rango de embajador de España— a conciliar vida laboral y familiar y su sustituto paró el proyecto: convocó la sectorial en agosto (!) y anunció a los consejeros de las comunidades que se lo iban a volver a pensar.

Y pasaron los meses. Desde las universidades se nos empezaba a decir que se iba a solicitar una prórroga de la PAU y tenía toda la lógica: organizar un curso como segundo de Bachillerato lleva su tiempo. Por poco que uno sepa de esto, desde el momento en que se publique la norma que regule la evaluación final, hay muchísimo que hacer: hay que diseñar itinerarios que cuadren con la prueba para facilitar a los alumnos el acceso a estudios de grado; hay que ver con qué plantillas docentes se cuenta para el diseño de esa oferta; hay que informar a los alumnos y, según sea la política de orientación de cada centro, también a las familias; tienen que constituirse los equipos o instancias administrativas que sustituyan a las comisiones de materia de las universidades; estos equipos tienen que transmitir sus orientaciones a los centros (a los departamentos de coordinación didáctica y al profesorado); deberían generarse modelos de pruebas…

Si con las vacaciones de Semana Santa empezadas, la norma no se ha publicado (aunque es verdad que el Ministerio ha dicho —o eso se ha publicado— que estará en los próximos días), creo que tenemos derecho a temernos lo peor. Sobre todo si tenemos experiencias como lo que pasó en la Comunidad de Madrid en 2014, donde se publicó en julio (sí, en julio) el decreto de currículo de Primaria que tenía que aplicarse en septiembre (y cuyo parecido con el borrador que se habia manejado incluso en las editoriales era casi pura coincidencia) y donde la orden que regulaba la organización y la evaluación de la etapa se publicó tres meses después de empezar el curso (sí, en diciembre).

Por eso, no termina uno de entender qué quiere decir el Ministerio cuando dice que «hay tiempo más que suficiente». No estaría mal que lo explicaran, pero que no se entretengan mucho.

Tratamiento de imágenes de los alumnos

https://pixabay.com/es/derecho-la-justicia-corte-juez-1063249/

Fuente: pixabay.com. Dominio público

Una de las principales fuentes de dolor de cabeza de los centros (desde que vivimos en tiempos de redes) tiene que ver con el uso que se puede hacer o no —a veces duda uno que se pueda hacer algún uso— de las imágenes de los menores. Me refiero, claro está, a las obtenidas en el centro (o fuera de él) en actividades lectivas o complementarias, en viajes, visitas, actuaciones, competiciones deportivas… Hay montones de referencias en internet a este asunto. He elegido esta, de un abogado —hay días que pienso que para seguir en este oficio se va a hacer imprescindible ir del brazo de un letrado al aula o, todavía más, al despacho (si te ha tocado ser directivo del centro)— porque, entre otras cosas, distingue entre los usos que se pueden dar a las imágenes (simple recuerdo o archivo frente a uso casi promocional en las redes).

 

El blog Justifica tu respuesta también trata este asunto en una entrada de 2013. En este caso no es tanto para el uso por el centro de las imágenes, sino para gestionar los derechos de imagen de los alumnos en un blog escolar.


Esta entrada es parte de las actividades del curso Educación conectada en tiepos de redes del CRIF Las Acacias de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid.

 

Brechas y nativos

De entre lo —no demasiado, lo confieso— que he podido leer en los foros del curso «Educación conectada en tiempos de redes», me he fijado especialmente en dos asuntos, seguramente porque también me preocupan a mí.

Por un lado, me resulta inquietante la llamada brecha digital. Jan van Dijk, una de las referencias en este tema (véase su espacio en la web de la Universidad de Twentee), disecciona el problema y fija cuatro ámbitos en los que la brecha vive y se desarrolla: la motivación para acceder a la red, los recursos materiales disponibles para acceder, el grado de competencias que el usuario haya podido adquirir para el acceso y la posibilidad de acceder a usos avanzados. Me limito a enunciarlos aquí (y ojo, que la brecha no es solo económica: también es de género).

La brecha también es de género. (INE, 2015)

La brecha también es de género. (INE, 2015)

Por otro, el concepto, a mi juicio discutible, de nativo digital. Hemos aceptado casi como una verdad de fe que los más jóvenes son más competentes que sus mayores en el ámbito de las tecnologías y de las redes. La experiencia docente nos dice que son nativos pero un poco de aquella manera. La cosa, lógicamente, no se puede quedar en una simple intuición: hay estudios que van más allá y afirman que, efectivamente, no está todo dicho. Por ejemplo, el estudio que en 2008 llevaron a cabo en la Universidad de Melbourne Gregor Kennedy, Barney Dalgarno, Sue Bennett, Terry Judd, Kathleen Gray y Rosemary Chang.

These findings support a growing evidence base that, while some differences exist, the ‘digital divide’ between students and staff is not nearly as large as some commentators would have us believe.

No me atrevo (de momento) a lo de la falacia de los nativos digitales de Jordi Martí en XarxaTIC hace unos años, pero sí que tengo serias dudas.


Esta entrada es parte de las actividades del curso Educación conectada en tiepos de redes del CRIF Las Acacias de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid.

 

En marcha

El blog se pone en marcha con una finalidad inmediata y otra no tanto.

La inmediata está directamente relacionada con el curso «Educación conectada en tiempos de redes» que acabo de empezar. Es un curso del CRIF Las Acacias, integrado en el Aula Vitual de Formación del Profesorado de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid.

La finalidad mediata es hacer de este blog una herramienta de formación e información permanente sobre aspectos relacionados con la educación y el ejercicio de la docencia: la pieza básica de lo que me gustaría que fuera mi entorno personal de aprendizaje.

Y a ello me pongo.

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